¿Os gusta el cine? ¿Os molan Vietnan, los hipies, las drogas y el sexo? ¿Flipabais cada vez que Pumares radiaba su especial "Cómo se rodó Apocalipsis Now" (pero "Drácula" os pareció una comedia)?

Si las respuestas a todo lo anterior es afirmativa, éste es vuestro libro (y casi me atrevo a decir que si son negativas, también).

Peter Biskind (el autor, por si hay que explicarlo) ha escrito un tochazo monumental sobre la última gran época del cine: los setenta (que en realidad, fueron para el cine, lo que los sesenta para la música), pero no os asustéis: es tocho por las incontables anécdotas y peripecias que contiene. En realidad se lee a toda pastilla, pues es divertido y apasionante, como no podía ser de otra manera, teniendo en cuenta la galería de personajes que desfilan por sus páginas: el psicopático Dennis Hopper , el megalómano Coppola , el enfermizo Lucas (el ewok, je, je, je...), el prepotente Bogdanovich , el (directamente) chulo Friedkin , el drogata Ashby , o el talentoso Scorsese (que por fin se ha llevado el Oscar que se merecía, aunque no precisamente con su mejor película). Todo eso sin olvidarnos del ambicioso Beatty , el "duro" Millius , o los sadomasoquistas hermanos Schrader .

El cine de aquella época (y lugar: EEUU) estuvo caracterizado por el encumbramiento del director como responsable último de la película, debido a la influencia de la "Nouvelle Vage" y el cine "de Auteur" (o sea, los franchutes). Esencialmente el libro narra el encumbramiento de los directores (pisoteando de paso las cabezas de los guionistas, como siempre) y su denodada lucha contra los estudios y los productores por sacar adelante "sus" películas. En realidad se trataba de la lucha entre el sistema establecido (Nixon, John Wayne...) y la emergente "contracultura" (El amor libre, las drogas...) La historia acaba muy tristemente con el advenimiento de los yermos años 80 -la peor época que se recuerde en la historia del cine- autoinmolación mediante de los grandes directores de los setenta, consumidos por su desmedido ego y afán de grandeza.

Y con esta bella frase y la ehxortación a su lectura, os dejo por hoy. Besos y abrazos.