Este maravilloso libro -escrito por Antonio Escotado, autoridad internacional sobre el tema- ha cambiado mi perspectiva sobre el mundo de las drogas y especialmente sobre su consumo.
En sí, el libro es un listado de diversas drogas divididas en 3 tipos: "drogas de paz" (opio, morfina, heroína...), "drogas de energía" (cocaína, café, cafeina...) y "drogas visionarias" (cáñamo, LSD...).
Cada capítulo es como una ficha que incluye el origen de la droga, su posología y sus efectos, de forma que consigues un montón de información de primera mano (y digo primera mano, porque el autor a probado casi todas las drogas de las que habla) sobre estas atractivas substancias.
Pero lo verdaderamente interesante no es conocer cada droga en profundidad, sino las notas al margen, que te hacen descubrir la hipocresia y enorme desinformación que existe alrededor de este mundo. Baste decir que de su lectura se desprende que las drogas admitidas hoy en día como "legales" son mucho más peligrosas, dañinas y adictivas que las "ilegales", o que en la mayoría de muertes atribuidas a sobredosis de heroína no se han hallado restos de dicha substancia en los raros casos en que se ha practicado la autopsia.
Por otro lado el autor, a pesar de defender el libre consumo, en ningún momento esquiva las facetas más sórdidas de este mundo, como son la adicción, el mono, las sobredosis, etc, pero en todo momento matiza que estos peligros sólo acechan a aquellos que se acerquen a la droga a partir de una personalidad o estado de ánimo enfermizo (o sea, la mayoría de nosotros).
La conclusión del libro sería: si eres una persona sana, equilibrada y con dominio de tí misma, puedes sacar grandes beneficios lúdicos e intelectuales del consumo controlado de todo tipo de drogas (de hecho, eso es lo que hacemos la mayoría con el alcohol, una de las drogas más fuertes que existen). En caso contrario, es mejor que masques chicle.
Nota: este libro, que ya no se encuentra en las librerías, ha sido reeditado por Anagrama bajo el título "Aprendiendo de la drogas".

No he leido el libro ( lo haré )pero solo con la sinopsis que he leido y teniendo en cuenta que la única información cientifica de la que dispongo está relacionada con los efectos directos de las drogas a nivel cerebral ( no entremos en el conductual )dos apuntes:
con esa droga " visionaria " que llama LSD,
basta una sola ingesta para cambiar la estructura neural para toda la vida.
Si este "Doctor" Escotado a probado todo y algunas de estas drogas cambian el funcionamiento intrinseco del sistema nervioso y por tanto de la conducta. ¿Nos podemos fiar de la opiniones de Escotado?
Aguafiestas...
Me alegra, amigo Oscar, que me haga esa pregunta, pues me da pie a transcribir del libro del doctor la siguiente anécdota:
"(...) la experiencia más aterradora de cuantas recuerdo (por el uso de LSD) tuvo por sujeto a un joven psiquiatra, que llegó a la casa de campo donde celebrábamos una tranquila sesión, y al enterarse de ello se lanzó a un largo discurso sobre psicosis permanentes y lesiones genéticas. Alguien tuvo la ocurrencia de preparar té -y una vez bebido- sugerir a aquel hombre que contenía LSD. Eso bastó para lanzarle a un violento ataque hipocondriaco, donde pasó de la amenaza de infarto a la parálisis muscular, y de esta a una crisis de hígado, con agudos dolores que iban cambiando de localización. Conscientes de que no había LSD en el té -y literalmente paralizados por las carcajadas-, no nos dimos cuenta de la gravedad del caso hasta que vimos al sujeto precipitarse en mangas de camisa por un denso campo de chumberas, mientras gritaba que pediría ayuda a la guardia civil (...) Durmió esa noche en la unidad de urgencias de un hospital, curándose el supuesto envenenamiento con buenas dosis de neurolépticos. Esto sucedió en 1971, y tengo entendido que actualmente es considerado una eminencia en toxicología."
En cuanto a la supuesta solvencia del doctor, te recomiendo que leas alguno de sus artículos más actuales -desde el enlace a su web que aparece en el artículo- para que te formes tu propia opinión.
besos y abrazos
Tiene razón en todo un maestro como el amigo Antonio Escotado.
La droga en general es de puta madre y en concreto es cojonuda.
Me gustan los estupefacientes, aunque me provocan un tremendo prurito en el ano, gran escozor en el escroto y descomposición.
Bravo amigo Escotado... BRAVO, COJONES!
Estimado amigo romano. Espero que se encuentre usted mejor de su prúrito anal, y que su estado de descomposición no le impida seguir futuras recomendaciones en mi nuevo blog:
http://ellenonrecomienda.wordpress.com/
Un saludo y a cuidarse ;-)