Esta es una de esas obras controvertidas: para unos se trata de una de las músicas "clásicas" más famosas y queridas. Para otros (especialmente los melómanos más rancios) es burda, simplona y populachera. Para mí no sólo es genial sino además queridísima: este fué el segundo disco de música clásica que me compré con conocimiento de causa y puedo decir que su escucha me sumergió de lleno en dos mundos nuevos y desconocidos para mí: el de la música clásica y el mismo universo de Carmina Burana.

En 1935 Carl Orff, su autor, tuvo conocimiento de una colección de versos y canciones del siglo XIII titulada "Carmina Burana". Se trataba de textos escritos en su mayoría en latín por goliardos o vagantes (estudiantes y clérigos de poco rango dados a los placeres de la vida). Los temas abordados eran el amor carnal y las bondades de la comida y la bebida, mayormente.

Tanto le impresionaron que decidió componer una cantata-oratorio basada en 24 de los alrededor de 300 poemas originales. Y así fué como esta obra para gran orquesta, coro mixto, coro de voces blancas (infantiles), cuatro solistas y enorme orquesta, vió la luz.

La conjunción de música y texto es simplemente perfecta: el hecho de que esté cantada en latín le da un aire de universalidad a la obra y la música, teñida de un falso arcaicismo, tiende a ser sencilla y rotunda, de ahí su gran impacto.

En mi opinión las muchas acusaciones de ramplonería musical que he leído son totalmente infundadas, porque resulta obvio que se trata de una estética elegida adrede por el compositor (según sus propias palabras "cuando la expresión es más esencial, y más se simplifica, mayor es el efecto directo")

Gran parte de su fama se debe a su inclusión en películas como "Excalibur" o en un ejemplo más de andar por casa como cortinilla para el programa televisivo "Informe TV"

Por último, a la hora de recomendar una versión de la obra, yo sólo puedo recomendar la de Eugen Jochum con el Coro y Orquesta de la Opera Alemana de Berlín y con solistas de la talla de Gundula Janowitz, Gerhard Stolze y el mismísmo Dietrich Fischer-Dieskau. Publicada por Deutsche Grammophon, su portada ilustra este artículo y además, es la única grabación del mundo que puede lucir orgullosa la leyenda "Versión autorizada por Carl Orff".

Para saber más